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medida que la compañía vendía más, le pagaba dinero
a las familias de los empleados por coser forros, por adornar cordones y por completar
otras tareas encargadas. Sin embargo, con el aumento en el volumen de ventas también
creció el número de quejas. Los cojines eran, realmente, frazadas
y colchoncitos achicharrantes. Desde luego, Ibuka y sus colegas se preocupaban
por el peligro de incendio, especialmente por el aumento del voltaje en horas
de la noche. Shigeo Shima recibió uno de los cojines de Ibuka y se sintió | |
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contento con el producto durante el primer año de uso, pero en el segundo,
el alambre de nicromo se partió en el borde, causando chispas,lo que arruinó
los pantalones domingueros de Shima. Taketoshi Kodama, cuya amistad con Ibuka
se remontaba a los años de universidad y de servicio en la armada se reencontró
con él y charlaron por largas horas. Más tarde, al doblar el cojín
y despedirse, Kodama escuchó que Ibuka le decía: "¡Espera!
¡No lo dobles!". | |
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| |  | | | Kodama
se dio cuenta entonces que había recibido un regalo poco usual. Sin embargo,
para Kodama ello no representaba problema alguno porque a diferencia de Shima
nunca usó el cojín. Poco
a poco, Totsuko empezó a hacer productos de mejor calidad, como el tocadiscos
diseñado por Nakatsuru. A pesar de que el gobierno había prohibido
los tocadiscos durante la guerra, las compañías tenían ahora
la libertad de explorar este mercado virgen. No había dificultades en el
aprovisionamiento de materiales porque había muchas piezas de acero regadas
entre las ruinas de Tokio. Ese acero no precisaba ser recocido, lo cual era una
gran ayuda. Y como en esos días las mediciones precisas eran imposibles,
todo dependía de las excelentes habilidades artesanales de Nakatsuru. De
hecho, los tocadiscos de Totsuko adquirieron una excelente reputación por
la calidad del sonido. Pronto, la compañía comenzó a producirlos
en gran escala con el nombre de "Voz Clara." Pero
ahora que la producción marchaba bien, Totsuko se enfrentaba al serio problema
de reubicar sus oficinas para irse de Shirokiya. Era asunto de vida o muerte encontrar
una nueva base para las actividades de venta de la compañía. Hisao
Yuda, tío de Kazuo Iwama, quien laboraba en la empresa, vino al rescate
de Totsuko en el último minuto, diciendo: | |
|  | | | "Si
tienen tanta dificultad, pueden usar mi edificio". Ese mismo día, las particiones
de las paredes cayeron a su alrededor a medida que Shirokiya creaba espacio para
un salón de baile destinado a las Fuerzas de Ocupación. Mientras
el personal de Totsuko prepa-raba afanosamente la mudanza, las particiones caían
y el público que hacia cola para solicitar trabajo en Shirokiya lo observa
todo desde afuera. Para colmo, pronto empezó a llover, haciendo bastante
miserable el aspecto de los empleados de Totsuko. Ibuka
y sus colegas se sentían contentos porque se trasladaban a Ginza. Yuda
les había ofrecido espacio en el Edificio Tokiya, cerca de lo que ahora
es el Hotel Urbano Mitsui. Era un pequeño edificio de sólo 5,57
metros cuadrados en terreno. Kazuo
Iwama era un físico asociado al Instituto de Investiga-ciones de Terremotos
de la Universidad de Tokio antes de unirse a Totsuko. Iwama y Morita habían
sido buenos amigos en el distrito Shirakabe de Nagoya, y desde la guerra, Iwama
se había comprometido a casarse con la hermana más joven de Morita.
Su matrimonio había quedado pospuesto por la confusión y trastornos
típicos de la guerra, pero finalmente celebraron la ceremonia de bodas
poco después de la fundación de Totsuko. | |
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Ibuka actuó como intremediario. El 1 de junio, Iwama se unió a la
compañía gracias a las habilidades de persuasión de Morita. Traslado
a Gotenyama Poco
después de trasladarse al Edificio Tokuya en Ginza, la estación
nacional de difusión radial NHK solicitó a Totsuko que convirtiera
el equipo inalámbrico de uso militar en receptores de repetidora para difusión.
Al igual que la mayoría de los estableci-mientos japoneses de comunicaciones,
las instalaciones de NHK habían quedado dañadas seriamente durante
la guerra. Para NHK era de vital importancia reparar sus estudios, construir receptores
inalámbricos de repetidora en todo el país y restaurar la red nacional
de difusión. Esto
representaba una prioridad máxima en las labores de posguerra de Japón.
Shingeo Shima, quien en ese entonces trabajaba en la sección de instalaciones
de NHK, estaba a cargo del proyecto. Puesto que Japón carecía de
toda suerte de materiales y suministros, fue Shima quien propuso utilizar los
equipos militares de guerra. | |
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